El presidente de Francia, Emmanuel Macron, dirigió un mensaje a la nación tras registrarse una de las jornadas de disturbios más violentas de los últimos años, advirtiendo que se aplicará todo el peso de la ley contra quienes provocaron saqueos y ataques a inmuebles gubernamentales. Durante su intervención, el mandatario condenó enérgicamente la acción de los manifestantes violentos que interfirieron en las movilizaciones pacíficas por el costo de vida, las cuales dejaron un saldo de dos personas muertas.
Macron prometió el procesamiento de los responsables de la ola de violencia que derivó en el colapso de la torre del reloj del histórico Ayuntamiento de Limoges, destruido por un incendio provocado por sujetos enmascarados. Mientras más de medio millón de ciudadanos se movilizaron en diversas ciudades del país, el jefe de Estado francés enfatizó que las instituciones no tolerarán las agresiones contra comercios, prefecturas ni sedes municipales, garantizando que los implicados en los actos vandálicos serán castigados.
