Nuevos avances presentados en la investigación por la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa permitieron identificar a 17 personas que no habían sido investigadas previamente, a partir del análisis de registros telefónicos de los días posteriores al 26 de septiembre de 2014. Entre ellas aparece el propietario de una funeraria de Iguala, quien mantuvo varias comunicaciones con personas vinculadas con Guerreros Unidos y habló al menos ocho veces con uno de los estudiantes durante las horas en que ocurrieron los hechos.
La investigación también profundizó en la posible participación de personal de funerarias y del servicio médico forense de Iguala. Durante un cateo realizado en 2025 fueron localizados un fémur, un arma, documentos relacionados con uno de los estudiantes, un horno clandestino y formatos de certificados de defunción y autorizaciones de traslado y sepultura con sellos y firmas oficiales. Además, el análisis de restos óseos recuperados estableció que no corresponden a ninguno de los 43 estudiantes, mientras que algunos teléfonos de los jóvenes desaparecidos continuaron registrando actividad después de su desaparición.
