Si nuestras mascotas son nuestros compañeros en vida, deberían tener la oportunidad de serlo también después de esta, y en Brasil ya es una realidad, pues el estado de São Paulo aprobó una ley que permite que perros, gatos y otros animales de compañía sean enterrados junto a sus dueños en sepulturas familiares, poniendo en papel una idea que hasta ahora era solo un deseo de muchos tutores de peluditos.
Esta normativa, oficialmente llamada la Ley Bob Coveiro, marca un antes y un después en cómo la sociedad reconoce el vínculo entre humanos y sus compañeros de cuatro patas, al otorgarles un lugar para compartir el descanso eterno con quienes los cuidaron en vida.
La historia de el perrito Bob
La historia detrás de esta decisión es conmovedora, tanto que se convirtió en símbolo de lealtad. En Taboão da Serra, un municipio de la región metropolitana de São Paulo, vivió un perro llamado Bob, apodado “Coveiro” (que en portugués significa “sepulturero”) que tras la muerte de su dueña en 2011 decidió no dejar su tumba y pasó casi una década a su lado en el cementerio.
Su presencia llamó la atención de visitantes, funerarias locales y medios de comunicación, y se convirtió en un símbolo de afecto inquebrantable para quienes lo conocieron. Hubo varios intentos por parte de familiares de su dueña, que procuraron llevarlo a casa, pero fracasaron; Bob encontró consuelo y compañía entre el personal del cementerio, que lo alimentaba y cuidaba con el cariño que cualquier amigo peludo merece.
Su fama creció por la alegría que lo caracterizaba, muchos lo recuerdan llevando una pelota en la boca, mientras intentaba jugar con quienes llegaban a despedir a sus seres queridos y hacía así del duelo un momento más llevadero. Lamentablemente, Bob murió en 2021 tras un accidente de tráfico cuando quiso salir del cementerio, pero el respeto por su historia fue tal que las autoridades permitieron que fuera enterrado junto a su dueña, algo que antes no estaba contemplado legalmente.
La nueva legislación honra la memoria de Bob, y también responde a una realidad en la que Brasil se ha convertido en uno de los países con mayor población de animales de compañía en el mundo, con cifras que reflejan el lugar que estos seres ocupan en la vida de las familias.
Bajo la Ley Bob Coveiro, perros y gatos ahora podrán compartir sepultura con sus tutores, siempre que se cumplan las normas sanitarias que cada servicio funerario determine, y los municipios tendrán la facultad de regular los detalles administrativos para aplicar la medida.
Para muchos dueños, la posibilidad de descansar junto a su compañero animal representa un consuelo en momentos de despedida, y la legislación ha sido celebrada por quienes han perdido a sus mascotas y han sentido que la muerte no debería ser razón para separar afectos tan intensos.
