Con el objetivo de demandar un aumento generalizado de los salarios, más de 575 mil personas se movilizaron en diversas ciudades de Francia para exigir una mayor justicia fiscal ante la pérdida del poder adquisitivo. La jornada de huelga provocó el cierre temporal de recintos icónicos como la Torre Eiffel y salas del Museo del Louvre, además de afectar operaciones en el transporte público y centros educativos del país.
Ante la magnitud de las protestas y el riesgo de eventuales disturbios en las calles, el Ministerio del Interior desplegó un operativo de seguridad integrado por 70 mil policías y gendarmes en las principales regiones del territorio francés. Mientras los líderes sindicales advirtieron que mantendrán las acciones de presión institucional hasta recibir respuestas concretas del Ejecutivo, el Gobierno enfrenta un estrecho margen de maniobra debido al plan de ajuste fiscal proyectado para los próximos años para equilibrar las finanzas públicas.
