Al menos 30 personas murieron y 50 permanecen desaparecidas tras un bombardeo atribuido a las fuerzas rusas contra una antigua escuela utilizada como centro de distribución de ayuda humanitaria en la localidad de Komyshuvakha, en la región de Zaporiyia, al sureste de Ucrania.
El ataque ocurrió el lunes 2 de noviembre, cuando decenas de civiles se encontraban reunidos en las instalaciones para recibir alimentos y otros suministros de asistencia. Las explosiones provocaron graves daños en la estructura y dejaron a numerosas personas atrapadas bajo los escombros.
Entre las víctimas mortales se encuentran integrantes de los equipos de emergencia y agentes policiales que acudieron a auxiliar a los afectados después de las primeras detonaciones.
Los cuerpos de rescate mantienen operativos de búsqueda entre los restos de la construcción para localizar a las personas desaparecidas, mientras continúan las labores de identificación de las víctimas.
El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, condenó el ataque y acusó a Rusia de bombardear deliberadamente un lugar donde la población civil acudía regularmente para recibir ayuda humanitaria.
Por su parte, el Ministerio de Defensa ruso aseguró que sus operaciones estaban dirigidas contra unidades militares ucranianas en la zona, versión que contrasta con los reportes de las autoridades de Ucrania.
