El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, calificó como una conquista histórica la aprobación parlamentaria que reduce la jornada laboral de 44 a 40 horas semanales, asegurando que la nación se encuentra lista para mayores avances. La reforma constitucional, aprobada por amplia mayoría en el Senado, elimina el esquema de seis días de trabajo por uno de descanso para establecer una semana laboral de cinco días con dos de descanso sin reducción salarial, medida que beneficiará a cerca de 22 millones de trabajadores en el país.
El respaldo legislativo a esta iniciativa se produce en la antesala de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, donde Lula da Silva buscará la reelección frente al senador opositor Flávio Bolsonaro. Mientras el mandatario celebró el impacto positivo de la ley para la calidad de vida de las familias, el candidato del Partido Liberal transmitió al sector empresarial su intención de revisar el texto normativo en caso de obtener la victoria en las urnas la próxima semana.
