El Instituto Nacional de Antropología e Historia concluyó los trabajos de restauración en las pinturas rupestres de Cueva Pinta y Cueva Pinta VI, tras el severo saqueo detectado en el sitio arqueológico a principios del año pasado. Especialistas y conservadores de campo dedicaron dos meses a la recuperación, clasificación y recolocación de miles de fragmentos desprendidos de la estructura rocosa, logrando estabilizar los vestigios ancestrales cuya antigüedad se calcula entre los 500 y los 5 mil años.
A pesar de los avances en la recuperación del patrimonio, el organismo federal decidió conservar visible la huella dejada por la sierra eléctrica empleada durante la extracción ilegal de una figura con forma de mano humana. Para evitar la creación de un falso histórico, los restauradores colocaron únicamente fragmentos de roca en la cavidad sin reconstruir el grabado original, dejando una cicatriz permanente que documenta uno de los atentados patrimoniales más graves registrados en la entidad.
