Canadá abrió la puerta a profundizar su relación con la Unión Europea después de que la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, propusiera crear una figura inédita para convertir al país norteamericano en el primer “miembro asociado” del bloque.
El primer ministro canadiense, Mark Carney, recibió favorablemente la iniciativa durante su visita al Parlamento Europeo en Estrasburgo, donde defendió una mayor cooperación entre ambas partes y afirmó que Canadá y Europa son “más fuertes juntos”.
La propuesta, sin embargo, no significa que Canadá esté por convertirse en miembro pleno de la Unión Europea. El concepto de “miembro asociado” no está actualmente definido en los tratados europeos y sus características todavía tendrían que negociarse.
Carney también señaló que cualquier resultado deberá respetar la soberanía canadiense y someterse a los procesos correspondientes en su país.
Entre los ámbitos en los que Ottawa y Bruselas buscan estrechar su relación se encuentran defensa, energía, minerales críticos, inteligencia artificial, investigación, tecnología y comercio digital.
Carney sostuvo además que una alianza más estrecha no pretende crear un nuevo bloque para competir con otras potencias. Desde la Comisión Europea también se ha señalado que el acercamiento no está dirigido contra otro país.
Por ahora, la iniciativa permanece como una propuesta y todavía deberán definirse su alcance, condiciones y viabilidad jurídica
