El número de víctimas por las inundaciones repentinas y deslaves registrados en la frontera entre Nepal y el Tíbet aumentó a por lo menos mil 399 personas fallecidas, mientras más de 5 mil 500 continúan desaparecidas, de acuerdo con los balances difundidos sobre la emergencia.
El desastre comenzó el pasado 26 de agosto, después del colapso de una enorme masa de hielo, lodo y rocas en la región montañosa fronteriza, lo que provocó una inundación repentina que descendió hacia territorio nepalí y arrasó comunidades e infraestructura a su paso.
Carreteras, puentes, viviendas y proyectos hidroeléctricos resultaron afectados, mientras diferentes zonas quedaron incomunicadas debido a los daños provocados por el agua y los deslaves.
Entre las más de 5 mil 500 personas que permanecen sin ser localizadas se encuentran alrededor de 800 extranjeros, mientras familiares de trabajadores de proyectos hidroeléctricos mantienen la esperanza de que algunos hayan quedado atrapados con vida en túneles de la región.
Continúan las labores de búsqueda y rescate
Equipos de emergencia nepalíes y brigadas internacionales continúan trabajando en las zonas afectadas, donde las condiciones del terreno y los daños en las vías de comunicación han complicado el acceso a algunos puntos.
Las operaciones se han concentrado también en túneles de instalaciones hidroeléctricas, donde se teme que hayan quedado atrapados trabajadores. Algunos sobrevivientes han logrado ser localizados después de permanecer varios días aislados, lo que ha mantenido las labores de búsqueda activas.
Nepal realizó además una jornada de luto nacional en memoria de las víctimas, con banderas a media asta y vigilias, mientras miles de familias continúan esperando información sobre sus seres queridos desaparecidos.
