Un avión de la Guardia Costera que transportaba al secretario de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Markwayne Mullin, junto a otros 13 altos funcionarios del Departamento de Seguridad Nacional estadounidense, realizó un aterrizaje de emergencia en el Aeropuerto Nacional Ronald Reagan tras sufrir la falla y pérdida de su motor derecho. El piloto de la aeronave C-37A declaró la alerta ante los controladores aéreos y logró maniobrar de manera exitosa para concretar el descenso inmediato, sin que se registraran personas heridas ni daños mayores en la pista.
El incidente reavivó las críticas sobre el estado de la flota ejecutiva del DHS, dado que la aeronave involucrada cuenta con más de dos décadas de uso y mantenía antecedentes por obsolescencia en sus sistemas de comunicación. A pesar de que la dependencia solicitó en 2025 un presupuesto especial de 200 millones de dólares para renovar su parque aéreo mediante la adquisición dos unidades nuevas, las autoridades norteamericanas no detallaron los motivos por los cuales la nueva aeronave no fue asignada para el traslado de la comitiva oficial.
