La noche de este jueves, millones de mexicanos voltearon al cielo para observar uno de los fenómenos astronómicos más llamativos del año: un eclipse lunar parcial profundo que tiñó la Luna de tonos rojizos y cobrizos.
En la Ciudad de México, la llamada “Luna de Sangre” fue captada junto al Ángel de la Independencia, creando una de las postales más destacadas de la noche.
El fenómeno también reunió a personas en Paseo de la Reforma y otros puntos de la capital, desde donde aficionados y fotógrafos siguieron las diferentes etapas del eclipse.
La Luna quedó cubierta casi por completo
Durante el momento de mayor ocultamiento, cerca del 96% del disco lunar ingresó en la parte más oscura de la sombra de la Tierra, conocida como umbra.

Esta cobertura hizo que visualmente el fenómeno estuviera muy cerca de parecer un eclipse total, aunque por sus características se mantuvo técnicamente como un eclipse lunar parcial.
Los tonos rojizos se producen porque parte de la luz solar atraviesa la atmósfera terrestre antes de alcanzar la superficie lunar, filtrándose principalmente las tonalidades azules y permitiendo el paso de colores rojizos y anaranjados.
Marea sorprende en el malecón de La Paz
En La Paz, Baja California Sur, la noche también dejó imágenes llamativas debido a una marea viva que provocó que el agua alcanzara e incluso rebasara parcialmente algunos sectores del malecón.
Aunque este comportamiento puede asociarse popularmente con el eclipse, el aumento de la marea no es provocado directamente por el eclipse lunar. Las mareas vivas ocurren por la alineación del Sol, la Tierra y la Luna durante las fases de Luna llena y Luna nueva.
En esta ocasión, la misma alineación que permitió observar el eclipse coincidió con las condiciones que favorecen mareas más pronunciadas, dejando dos fenómenos relacionados con la posición de los astros durante una misma noche.
