El Gobierno de los Estados Unidos, por orden del presidente Donald Trump, informó que alista la imposición de un nuevo arancel del 7.5 % a las importaciones provenientes de China, bajo el argumento de que la nación asiática ha saturado el mercado global con productos por debajo de su valor real. Por su parte, los funcionarios de la Casa Blanca estiman que la medida del mandatario no afectará la tregua comercial vigente ni la reunión bilateral programada para finales de septiembre con el presidente chino, Xi Jinping.
Paralelamente, el Departamento del Tesoro advirtió sobre la aplicación de nuevas sanciones secundarias dirigidas a los países que mantengan intercambios comerciales con Irán, socio prioritario del que China es el principal comprador. De acuerdo con Washington, las restricciones promovidas por su administración buscan intensificar el aislamiento económico y el bloqueo naval sobre Teherán en el marco del conflicto armado en Medio Oriente.
