El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, sugirió nuevamente la existencia de una relación entre la aplicación de vacunas infantiles y el incremento en los diagnósticos de autismo, recomendando a las familias fragmentar y espaciar las dosis administradas a menores. Durante un acto público en la Casa Blanca, el mandatario calificó la condición como una epidemia y exhortó a la población a solicitar a los médicos la aplicación de dosis escalonadas en lugar de esquemas concentrados.
Pese a que los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos señalaron que no comparten la postura del líder norteamericano sobre la posible relación entre las dosis concentradas de vacunas en menores y el desarrollo del autismo causado por su aplicación, Trump afirmó que seguirá promoviendo la modificación de las pautas de inmunización para combatir la creciente tasa de autismo en territorio norteamericano.
