En una decisión que ha encendido la polémica y generado preocupación entre organizaciones defensoras de la vida, Massachusetts eliminó el límite legal que restringía los abortos después de las 24 semanas de embarazo. La gobernadora Maura Healey promulgó una nueva ley que deja en manos del médico tratante la decisión de practicar interrupciones en etapas avanzadas del embarazo, incluso cuando ya se ha superado el límite que anteriormente establecía la legislación estatal.
La reforma sustituye las restricciones que permitían estos procedimientos después de las 24 semanas únicamente bajo circunstancias específicas, como graves riesgos para la salud de la madre o anomalías fetales severas. Organizaciones como SBA Pro-Life America condenaron la medida y advirtieron que representa un retroceso en las protecciones para los bebés no nacidos, al tiempo que reclamaron un estándar nacional que establezca mayores límites y salvaguardas. La gobernadora, por su parte, sostiene que la ley busca proteger al personal médico y permitir que las familias tomen decisiones ante diagnósticos complejos durante las últimas etapas del embarazo.
