El presidente de Argentina, Javier Milei, firmó un decreto que prohíbe el ingreso y permite la expulsión de extranjeros que hayan "agraviado a los argentinos", al modificar la Ley de Migraciones para incorporar nuevas causales que permitan negar la entrada al país o cancelar residencias ya otorgadas.
El gobierno argentino justificó la medida al señalar un incremento de mensajes de odio y actos de hostilidad contra el pueblo, la cultura y la identidad nacional, los cuales, aseguró, representan un riesgo para la convivencia.

No obstante, el decreto establece que las críticas de carácter político, académico o ciudadano no serán motivo de sanción.
La decisión surge tras las denuncias del Ejecutivo sobre una presunta campaña "anti-Argentina" después de la final del Mundial de 2026, en la que la selección argentina perdió ante España. Milei acusó a los gobiernos de México y Brasil, así como al Partido Demócrata de Estados Unidos, de respaldar esa campaña.
El canciller argentino, Pablo Quirno, afirmó que entre las expresiones consideradas parte de esa campaña se encuentran publicaciones en redes sociales de figuras como Rosalía y los actores Samuel L. Jackson y Javier Bardem, quienes difundieron críticas relacionadas con el arbitraje y presuntos actos de racismo durante el torneo.
La medida ha generado debate por sus posibles implicaciones en materia de libertad de expresión y política migratoria, mientras se espera que especialistas y organismos analicen el alcance del nuevo decreto.
