El sur de Europa enfrenta una devastadora ola de incendios forestales impulsada por vientos intensos, sequías extremas y temperaturas que superan los 40 °C. Las regiones más golpeadas son Francia, España e Italia, donde las llamas ya cobraron la vida de al menos tres bomberos. La gravedad de la situación obligó a evacuar a miles de personas en comunidades como las Landas de Gascuña y el Var en territorio francés, así como en Madrid, Guadalajara y la isla de Sicilia.
De acuerdo con el sistema europeo de monitoreo EFFIS, este año ya se ubica como el segundo peor en superficie quemada de las últimas dos décadas. Expertos atribuyen esta propagación acelerada al cambio climático y al terreno árido, que convirtió a la vegetación en un combustible muy fácil de arder. Ante la emergencia, miles de brigadistas y aeronaves trabajan sin descanso para controlar los más de 100 focos de fuego que siguen activos cerca de zonas pobladas.
