A partir de este viernes 24 de julio, Estados Unidos impondrá un arancel mínimo del 10% a México y a otros 60 países para frenar el comercio de productos elaborados con trabajo forzoso. La medida, anunciada por la Oficina del Representante Comercial, reemplaza el gravamen aplicado a principios de año y fija una tasa más alta, del 12.5%, para las naciones que no hayan prohibido estas prácticas. En el caso de México, la tarifa se determinó reconociendo los compromisos laborales ya asumidos dentro del marco de la integración comercial de América del Norte.
Sin embargo, la Secretaría de Economía aclaró que este ajuste normativo no afectará al comercio nacional ni impondrá cobros extra a los exportadores. Alrededor del 85% de los envíos mexicanos hacia el mercado estadounidense continuarán entrando con arancel cero, siempre que cumplan con las reglas de origen del T-MEC. La dependencia explicó que la nueva disposición solo sustituye al cobro previo, garantizando que el flujo comercial entre ambos países se mantenga estable y sin cambios drásticos.
