Los puentes internacionales I y II, así como el puente ferroviario que conectan Piedras Negras con Eagle Pass, Texas, fueron cerrados de manera preventiva durante la noche del jueves y la madrugada de este viernes debido al riesgo de que alrededor de 100 boyas flotantes, desprendidas por la creciente del Río Bravo, impactaran los pilares de las estructuras. Horas más tarde, una vez que pasó el peligro, las autoridades confirmaron la reapertura de los cruces fronterizos.
Las boyas, de aproximadamente una tonelada cada una, forman parte de la barrera flotante instalada por el gobierno de Estados Unidos para inhibir el cruce irregular de migrantes.
Las intensas lluvias registradas durante los últimos días en Texas y el norte de Coahuila provocaron el aumento del caudal del Río Bravo, lo que ocasionó que las estructuras se desprendieran y fueran arrastradas por la corriente río abajo.
Ante el riesgo de daños a la infraestructura, autoridades de Eagle Pass y Piedras Negras ordenaron el cierre total al tránsito vehicular, peatonal y ferroviario, mientras equipos de emergencia monitoreaban el avance de las boyas mediante drones y mantenían coordinación binacional para responder a cualquier eventualidad. Durante varias horas se registraron largas filas de vehículos, afectaciones al comercio y retrasos para cientos de personas que cruzan diariamente la frontera.
Finalmente, las boyas atravesaron la zona sin provocar daños en los puentes, aunque algunas terminaron en territorio mexicano, donde fueron reencauzadas hacia el río por las autoridades.
Tras confirmar que ya no existía riesgo para la infraestructura, los cruces internacionales fueron reabiertos y las autoridades informaron que continuarán vigilando el comportamiento del Río Bravo debido a las lluvias y al elevado nivel de su caudal.
