El Comando Central de Estados Unidos lanzó una nueva serie de ataques contra objetivos en el sur de Irán, un día después de que el presidente Donald Trump diera por terminada la tregua bilateral alcanzada en junio. Desde la cumbre de la OTAN en Ankara, el mandatario justificó la ofensiva al acusar a Teherán de violar el alto el fuego con recientes ataques contra embarcaciones comerciales en el estrecho de Ormuz y calificó de "violentos" a los líderes iraníes.
Tras los bombardeos, la Guardia Revolucionaria iraní aseguró haber respondido con el lanzamiento de misiles y drones contra bases estadounidenses en el Golfo Pérsico, además de acusar a Washington de romper el acuerdo de cese al fuego. Mientras tanto, el Pentágono reforzó su presencia militar en la región, donde más de 20 buques de guerra estadounidenses permanecen desplegados con la misión de proteger la navegación comercial y mantener abierto el tránsito por el estrecho de Ormuz. Las cifras sobre la magnitud de la represalia iraní no han sido confirmadas de manera independiente.
