Un empate que dejó a todos contentos. El pasado 25 de junio, el Estadio Dallas fue el escenario del duelo entre las selecciones de Japón y Suecia que terminó igualado 1-1, resultado definitivo que sentenció el destino del Grupo F en la justa mundialista.
Con la táctica de Hajime Moriyasu, los Samuráis Azules intentaron controlar el ritmo del partido con la posesión de la pelota, durante una primera mitad marcada por un fuerte desgaste y las lesiones, que obligaron al central sueco Isak Hien y al defensor japonés Kō Itakura a abandonar el terreno de juego.
El marcador se movió hasta el segundo tiempo. Al minuto 55, Daizen Maeda apareció en el área para recibir un espectacular pase filtrado de Ritsu Dōan, quedar mano a mano con el arquero y definir para tomar la ventaja.
Sin embargo, el festejo nipón duró poco. Apenas seis minutos después, Viktor Gyökeres aguantó el balón de espaldas y asistió a Anthony Elanga, quien disparó con potencia desde la esquina derecha del área grande para vencer al arquero japonés y poner el 1-1 definitivo.
Con un marcador que beneficiaba a ambos países, durante la recta final del encuentro los dos equipos renunciaron al ataque para no poner en riesgo su lugar en el grupo y parecía que firmaron un pacto de no agresión.
Llegó el silbatazo final y, con el empate, la Selección Japonesa amarró su boleto a los dieciseisavos como el segundo lugar del Grupo F y ahora se prepararán para enfrentar a Brasil en un partido a eliminatoria directa el próximo lunes 29 de junio en Houston.
Por otro lado, el empate también benefició a Suecia, que aseguró su pase a la siguiente fase como uno de los mejores terceros.
