El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, retiró el histórico Air Force One que estuvo en servicio durante 35 años y comenzará a utilizar de manera temporal un Boeing 747-200B donado por la familia real de Qatar. La aeronave realizó su último vuelo presidencial al trasladar a Trump de regreso a Washington tras participar en la Cumbre del G7 en Francia.
La Fuerza Aérea estadounidense informó que el avión catarí ya fue sometido a pruebas y remodelaciones en Texas para adaptarlo como transporte presidencial. Aunque Trump ha defendido la medida como una forma de ahorrar recursos públicos mientras Boeing concluye los nuevos aviones oficiales, la decisión ha generado críticas por presuntos conflictos éticos y de seguridad. El Pentágono aceptó la aeronave, cuya adecuación habría costado alrededor de 400 millones de dólares, y se prevé que entre en operaciones oficiales en las próximas semanas.
