La selección de Túnez movió sus piezas en busca de una reacción inmediata. El 16 de junio de 2026, la federación tunecina anunció la llegada de Hervé Renard como nuevo director técnico del combinado nacional, decisión que llegó apenas unos días después de la destitución de Sabri Lamouchi tras el complicado debut del equipo en el torneo.
La derrota por 5-1 frente a Suecia encendió las alarmas dentro del conjunto africano y llevó a los dirigentes a realizar un cambio de rumbo cuando aún existen posibilidades matemáticas de avanzar a la siguiente ronda. La apuesta apunta directamente a la experiencia de un entrenador acostumbrado a competir bajo presión.
Durante su presentación, Renard dejó claro el mensaje que pretende transmitir al grupo: “Mientras haya vida, hay esperanza”.
Un técnico acostumbrado a las gestas
La llegada de Renard no es casualidad, a lo largo de su carrera, el entrenador construyó una reputación como uno de los técnicos más exitosos del futbol africano.
Su primer gran logro llegó en 2012, cuando condujo a Zambia a conquistar la Copa Africana de Naciones contra todos los pronósticos. Años más tarde repitió la hazaña con Marruecos y confirmó su capacidad para competir en escenarios de máxima exigencia.
El francés también llevó a Marruecos a una fase final internacional después de dos décadas de ausencia y posteriormente tomó las riendas de Arabia Saudita. Precisamente con el conjunto saudí protagonizó una de las mayores sorpresas recientes del futbol internacional al derrotar 2-1 a Argentina durante la fase de grupos de Qatar en el 2022.
Su trayectoria incluyó un paso por la selección femenina de Francia antes de regresar nuevamente al futbol masculino.
La misión: mantener viva la esperanza tunecina.
El entrenador recibió al equipo en plena competencia y tendrá pocos días para implementar ajustes antes del siguiente compromiso. Sin embargo, su experiencia en torneos cortos fue uno de los factores que convenció a la federación para confiarle el proyecto.
La situación de Túnez todavía permite soñar. Aunque la derrota ante Chile complicó el panorama, el combinado africano conserva opciones de pelear por uno de los boletos a la siguiente fase.
El próximo desafío será frente a Japón, un encuentro que podría definir gran parte del futuro tunecino en la competencia.
Por ello, la llegada de Renard representa mucho más que un simple cambio de entrenador. La federación recurrió a uno de los estrategas más exitosos del continente con la esperanza de encontrar una reacción inmediata y transformar un inicio complicado en una historia de recuperación.
