El papa León XIV bendijo este miércoles la Torre de Jesucristo de la Basílica de Sagrada Familia, durante una ceremonia multitudinaria que incluyó una misa, un espectáculo de luces y la primera iluminación de la cruz que corona la estructura. Con esta inauguración, el emblemático templo diseñado por Antoni Gaudí se consolida como el más alto del mundo, con 18 torres y una altura máxima de 172 metros.
Ante miles de asistentes y acompañado por autoridades españolas, el pontífice destacó el simbolismo religioso de la nueva torre y llamó a los fieles a trabajar por la reconciliación, la misericordia y la construcción de un mundo mejor. Durante su visita a Barcelona también recorrió la tumba de Gaudí, visitó una prisión donde se reunió con internos y acudió a la Abadía de Montserrat, donde pidió evitar la confrontación y privilegiar el diálogo y la unidad.
