El 6 de junio se celebra el Día Mundial del Yo-yo, lo cual suena particular, pero funciona para honrar a uno de los juguetes más tradicionales y reconocidos a nivel global en medio de la era digital. Se trata de recordar su historia y permanencia para destacar su valor cultural y presencia en el entretenimiento, que no se limita al infantil, pues millones de adultos encuentran en el yo-yo una sana actividad recreativa.
¿Sabías que el término “yo-yo” proviene del idioma tagalo, en Filipinas, y significa “viene-viene”? esto en alusión al movimiento característico del juguete, lo que le ha otorgado reconocimiento dentro de las actividades que fomentan las habilidades motrices y de coordinación.
El origen se relaciona con el nacimiento de Donald F. Duncan, empresario estadounidense que impulsó la popularización del yo-yo durante el siglo XX y que nació un 6 de junio, pero de 1892. Aunque su popularización ocurrió en la era moderna, el yo-yo cuenta con una historia mucho más antigua, con registros que lo sitúan alrededor del año 500 a. C. en civilizaciones como la griega, donde se fabricaba con materiales como madera o arcilla.
En el siglo XX las innovaciones técnicas permitieron que se uso con trucos más complejos, lo que impulsó la creación de competencias y exhibiciones a nivel internacional: en la actualidad, existen torneos especializados donde se evalúan habilidades como la precisión, velocidad y creatividad.
La fecha reúne a personas de diferentes edades que comparten conocimientos y habilidades relacionadas con este juguete. La jornada también funciona como un recordatorio del poder de los juegos tradicionales en un mundo marcado por la tecnología.
