Los gobiernos de Chile, Argentina, Peru, Ecuador y Bolivia firmaron el llamado “Compromiso de Santiago”, un acuerdo regional para reforzar la cooperación contra el crimen organizado internacional que opera en Sudamérica. El pacto contempla intercambio de inteligencia, coordinación fronteriza, rastreo de dinero ilícito y mecanismos conjuntos de respuesta ante amenazas comunes.
El encuentro fue encabezado por el presidente chileno José Antonio Kast, quien afirmó que los países “se cansaron” de ver cómo las mafias someten barrios y corrompen instituciones. Las naciones acordaron crear un grupo de trabajo permanente y volver a reunirse en 180 días para revisar avances, mientras autoridades de la región advirtieron que delitos como el narcotráfico, las extorsiones y los secuestros ya representan una amenaza directa para la estabilidad y seguridad de América Latina.
