Puede parecer curioso que haya un día dedicado para que a nivel Internacional se celebre a un tubérculo (si lo ponemos así, sí, suena peculiar), pero el día de la papa tiene el propósito de concientizar sobre su importante papel para combatir la hambruna; además de destacar el valor nutricional, económico, ambiental y cultural de este alimento. Así, quizá la próxima ocasión que tengas una papa en tu plato la veas con otros ojos.
Se conmemora cada 30 de mayo desde que en 2023 fue proclamado como día internacional por la Asamblea General de las Naciones Unidas, por lo que su primera edición fue recién en 2024, justo para alinearse con los esfuerzos internacionales por fortalecer la seguridad alimentaria y cumplir los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

La papa tiene origen en la cordillera de los Andes, donde fue cultivada por diversas culturas desde hace miles de años. Con el paso del tiempo, se expandió hacia Europa en el siglo XVI y después al resto del mundo, hasta convertirse en uno de los principales cultivos alimentarios. En la actualidad, se cultiva en más de 150 países y forma parte esencial de la dieta de millones de personas; es un indispensable para mantener una sana nutrición y brindar de energía a comunidades con escases de recursos.
Este cultivo tiene la capacidad de crecer en diversas condiciones climáticas y requiere menos recursos en comparación con otros alimentos básicos, lo que lo convierte en una opción accesible para comunidades rurales. Además, su producción genera ingresos para millones de agricultores y contribuye al desarrollo de sistemas agroalimentarios más resilientes y sostenibles.

Desde el punto de vista nutricional, la papa destaca por su aporte energético y su versatilidad en la cocina; se trata de un alimento presente en cientos de platillos alrededor del mundo, por lo que Organismos internacionales, gobiernos y productores confían en la papa como una clave para el futuro alimentario.
