El Día Mundial Sin Tabaco fue impulsado por la Organización Mundial de la Salud en 1988, y desde entonces se busca informar sobre los efectos nocivos del consumo de tabaco. Se trata de una emergencia global, puesto que, según datos de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), al menos 40 millones de niñas, niños y adolescentes de entre 13 y 15 años alrededor del mundo han declarado utilizar al menos un producto de tabaco.
Este año, la jornada cuestiona porqué el consumo de esta sustancia resulta tan llamativo “Tabaco is Cool? Stop lies” ("¿El tabaco es genial? Basta de mentiras"), para combatir el marketing que ha enganchado a tantos jóvenes en el mundo. La misma OPS indica que dentro de los jóvenes que consumen tabaco, 20 millones lo hacen a través de cigarrillos, 10 millones mediante productos sin humo (oral y nasal) y al menos 15 millones optan por cigarrillos electrónicos.
Las estrategias publicitarias retratan los vapes como algo genial y a la moda, de modo que pueden enganchar al público joven, que presenta nueve veces más probabilidades que las personas adultas de vapear.
Por eso, para 2026, la Organización Panamericana de la Salud y la OMS propusieron el lema “Desenmascarar el atractivo: contrarrestar la adicción a la nicotina y al tabaco”.
El impacto del tabaco en la salud pública representa uno de los principales motivos de esta conmemoración, su consumo provoca más de 8 millones de muertes cada año en el mundo, además de afectar a personas expuestas al humo de segunda mano; también se le reconoce como una de las principales causas evitables de enfermedad y muerte.
En México, instituciones como el gobierno federal y el sector salud se suman a esta conmemoración mediante campañas educativas y programas de cesación; actividades que incluyen orientación médica, talleres y difusión de información para reducir el consumo y evitar el inicio del tabaquismo en edades tempranas.
