Tres personas, entre ellas un guardia de seguridad, murieron durante un tiroteo registrado en el Centro Islámico de San Diego, en California, mientras que los dos atacantes adolescentes fueron hallados sin vida horas después dentro de un vehículo cercano. Las autoridades estadounidenses informaron que el caso es investigado como un posible crimen de odio, luego de que, presuntamente, se localizaran mensajes islamófobos y referencias a “discurso de odio” en una de las armas utilizadas.
El jefe de la Policía de San Diego, Scott Wahl, confirmó que los sospechosos aparentemente se suicidaron tras el ataque. El hecho ocurrió alrededor del mediodía y provocó un amplio despliegue de seguridad en la zona. El imam Taha Hassane, director del centro islámico, calificó el atentado como una tragedia sin precedentes para la comunidad musulmana de la ciudad, mientras que el presidente Donald Trump y el gobernador Gavin Newsom expresaron su preocupación por el ataque.
