Cerca del 30% de la población adulta se ve afectada por Hipertensión Arterial; por eso la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS) han instaurado en el 17 de mayo una efeméride mundial con el objetivo de generar conciencia sobre esta enfermedad y promover acciones para su prevención, detección y control.
Se trata de una condición crónica en la que la presión de la sangre sobre las paredes de las arterias se mantiene elevada, lo que obliga al corazón a trabajar con mayor esfuerzo. Se considera hipertensión cuando los valores alcanzan o superan los 140/90 mm Hg. Este padecimiento suele avanzar sin síntomas evidentes, lo que dificulta su diagnóstico oportuno y aumenta el riesgo de complicaciones graves como infartos, accidentes cerebrovasculares o insuficiencia renal, por eso es importante prestar atención a las pequeñas señales y acudir a revisión médica.

En la región de las Américas, la hipertensión representa uno de los principales factores de riesgo para enfermedades cardiovasculares, que constituyen la principal causa de muerte. Datos de la Organización Panamericana de la Salud indican que más del 35% de las personas entre 30 y 79 años viven con esta condición. Además, infartos y accidentes cerebrovasculares relacionados con la presión arterial elevada provocan más de 2.2 millones de muertes cada año en la región.
El portal del gobierno de México señala que en el país alrededor 30 millones de personas padecen de hipertensión, lo que representa un grave foco de alerta que podría derivar en enfermedades cardiovasculares y cerebrovasculares, además de enfermedad renal crónica y demencia.

El lema de esta conmemoración ha enfatizado durante varios años la importancia de conocer y controlar la presión arterial. La medición periódica permite detectar la enfermedad a tiempo y facilita el seguimiento médico adecuado.
Entre las recomendaciones para evitar esta condición se encuentran disminuir el consumo de sal, mantener una alimentación equilibrada, realizar actividad física moderada (entre 30 y 45 minutos diarios) y evitar el tabaco y el consumo excesivo de alcohol. Estas acciones forman parte de una respuesta para reducir el impacto de esta enfermedad en la población y fortalecer la cultura de prevención en materia de salud.
