Durante la asamblea de dueños del pasado jueves 23 de abril, se tomó una decisión que cambia la estructura del fútbol mexicano. La Liga MX aprobó de manera unánime su independencia jurídica de la Federación Mexicana de Futbol (FMF).
A partir de ahora, la máxima categoría funcionará como una Asociación Civil con personalidad jurídica propia, al igual que sucede en las estructuras administrativas de las principales competiciones de Europa, como Inglaterra y España.
El nuevo modelo de Gobierno Corporativo fue autorizado por los propietarios de los 18 clubes con el propósito de fortalecer la autonomía de la liga y agilizar la toma de decisiones. Gracias a esto, ahora la Liga MX puede firmar sus propios contratos, gestionar sus patrocinios y tomar decisiones financieras sin depender directamente de la Federación.
En lugar de que una asamblea de dueños tome todas las decisiones, los encargados de hacerlo serán el presidente de la liga junto a uno de los cuatro nuevos comités que se crearon: Deportivo, Gestión Comercial, Inversión y Certificación, así como Ética y Buen Gobierno.
Además, según reportes de diversos medios a nivel nacional, el Comité encargado del ámbito deportivo estará conformado por América, Chivas, Tijuana, Toluca, Monterrey y Santos.
Estos departamentos surgieron para formalizar todos sus procesos internos y que se vea por el futuro de la liga en cada uno de esos apartados, en lugar de que cada uno de los dueños tome decisiones por intereses personales. Algo que, sobre la teoría, debería ayudar al fútbol mexicano.
¿Cómo funciona la independencia de la liga y la federación en otros países?
Esta independencia de la federación es algo que se utiliza en ligas como la Premier League, en donde la liga toma sus propias decisiones de manera autónoma, pero la FA tiene la responsabilidad de regular el deporte a nivel nacional, gestionar a la Selección de Inglaterra y organizar competiciones tradicionales como la FA Cup.
Sin embargo, la FA cuenta con una Acción Especial (Special Share) dentro de la Premier League. Este mecanismo le da el poder de rechazar decisiones drásticas que puedan poner en riesgo la esencia deportiva, como alterar el sistema de ascenso y descenso, modificar el nombre del torneo o la mudanza de equipos. Aunque esto es algo que no se confirmó si sucederá dentro del fútbol mexicano.
