El reciente hallazgo del llamado Nodavirus de Mortalidad Encubierta tiene en alarma a la comunidad científica internacional, luego de que investigaciones en China lo vincularan con problemas oculares en humanos. De acuerdo con los primeros reportes, este virus, conocido como CMNV, había sido identificado en especies marinas como peces y crustáceos. Sin embargo, ahora existe evidencia de su posible salto entre especies.
El CMNV pertenece al grupo de los nodavirus, agentes infecciosos de ARN que afectan principalmente al sistema nervioso de animales acuáticos. Su nombre proviene de su comportamiento silencioso, ya que puede provocar infecciones graves sin síntomas evidentes en sus hospedadores originales, como camarones y peces de cultivo. Este rasgo lo convierte en un patógeno difícil de detectar en la industria alimentaria, donde productos aparentemente frescos pueden estar contaminados.
Se ha reportado que en China el virus fue detectado en los tejidos oculares de algunos pacientes que presentaron inflamación persistente, visión borrosa y aumento de la presión intraocular; en casos graves la infección puede derivar en daño visual severo o incluso ceguera.
Los especialistas señalan que el contagio podría estar relacionado con la manipulación de animales marinos o el consumo de mariscos crudos o mal cocidos. Más del 70% de los pacientes había tenido contacto directo con productos del mar sin medidas de protección adecuadas.
A pesar de lo alarmante que en primera instancia puede parecer el descubrimiento, los expertos llaman a la calma. Hasta ahora no se ha declarado una emergencia sanitaria ni existe evidencia de transmisión masiva entre humanos. El Nodavirus de Mortalidad Encubierta sigue bajo estudio y su papel exacto en estas enfermedades aún no está confirmado. No obstante, se pide reforzar medidas de higiene alimentaria.
