La República Democrática del Congo vivió una madrugada de euforia con miles de personas saliendo a las calles para celebrar su regreso a una Copa del Mundo después de 52 años. En la capital, Kinshasa, la fiesta estalló sin importar la hora ni la lluvia, con caravanas, cánticos y banderas que reflejaron la emoción colectiva de una afición que esperó décadas por este momento.
Las celebraciones se extendieron por distintos puntos del país, donde familias, jóvenes y adultos convirtieron avenidas y plazas en escenarios de fiesta, en una muestra de unidad nacional más allá del resultado deportivo. El regreso al Mundial no solo representa un logro futbolístico, sino un motivo de orgullo y esperanza que se tradujo en una explosión social de alegría pocas veces vista en el país.
