Con motivo de la conmemoración del inicio de las festividades religiosas, el papa León XIV llevó a cabo la celebración del Domingo de Ramos en la Plaza de San Pedro, acompañado de una multitud de feligreses que se presentaron frente al Obelisco para recibir la sagrada Eucaristía.
Durante el evento, el Santo Padre invitó a los asistentes a ver a Jesús como una "caricia para la humanidad", mientras el mundo empuña espadas y palos en momentos donde las tinieblas están próximas a cubrir la tierra.
Durante la misa, el Sumo Pontífice, declarando a Cristo como el Rey de la Paz, subrayó que el Hijo de Dios, en lugar de salvarse, prefirió cargar con nuestro sufrimiento mientras era traspasado por nuestras culpas desde la cruz.
Por último, enfatizando que Dios es sinónimo de amor, el papa León XIV invitó al mundo a que abandone el uso de las armas y a recordar que, pese a las diferencias y desacuerdos que puedan haber surgido a lo largo de los años, ante los ojos de Dios todos somos hermanos.
