El gobierno de Estados Unidos permitió la llegada de un petrolero ruso con unos 730 mil barriles de crudo a Cuba, en un giro al bloqueo energético que mantenía a la isla en crisis. El buque Anatoly Kolodkin arribará a Matanzas con un suministro clave ante los constantes apagones y la escasez de combustible que ha golpeado la economía cubana.
El presidente Donald Trump minimizó la decisión y aseguró que no tiene “ningún problema”, al señalar que la población necesita energía para sobrevivir, aunque mantuvo críticas contra el gobierno cubano. La medida rompe meses de presión de Washington, que había restringido el flujo petrolero para forzar cambios políticos en la isla.
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