El presidente Donald Trump asistió a la ceremonia de repatriación de los restos de seis militares estadounidenses fallecidos tras el desplome de un avión cisterna en el contexto de la guerra con Irán. El acto se llevó a cabo en la base aérea de Dover, donde el mandatario presenció el descenso de los féretros cubiertos con la bandera nacional, en un evento privado realizado a petición de las familias.
El accidente del avión KC-135 ocurrió el pasado 12 de marzo en el oeste de Irak, elevando a al menos 13 el número de soldados estadounidenses muertos en la ofensiva. Trump estuvo acompañado por el secretario de Defensa, Pete Hegseth, y el alto mando militar Dan Caine, sin emitir declaraciones. La ceremonia forma parte del denominado “traslado digno”, considerado uno de los actos más solemnes del gobierno estadounidense hacia sus fuerzas armadas.
