Una triste noticia impactó a los Estados Unidos luego de que la hija de Jesse L. Jackson, Santita Jackson, anunciara el fallecimiento de su padre a los 84 años de edad. Jackson, también conocido como el servidor de los oprimidos, se habría vuelto la figura central del movimiento por los derechos civiles tras el asesinato de Martin Luther King en 1968, lucha que resultó en el derecho al voto, empleo, acceso a la educación y salud de la comunidad afroamericana.
El fundador de la Operación Push, pese al deterioro de su salud, continuó alzando la voz contra la desigualdad bajo el lema de “Soy alguien”, frase utilizada para reafirmar la dignidad de las personas que se sentían relegadas. Para su familia, y la comunidad que ha apoyado a lo largo de su trayecto, Jackson será recordado como un líder cuya convicción en la justicia y la igualdad marcó la vida de millones que buscaban un cambio verdadero.
