La princesa del pop, Britney Spears, causó revuelo en la industria al darse a conocer que vendió los derechos de su catálogo musical a la empresa Primary wave en un acuerdo que, según reportes, rondaría los 200 millones de dólares, aunque la cifra no ha sido confirmada oficialmente.
La venta fue comunicada al público desde el 10 de febrero, sin embargo, no se conocían las causas que motivaron a la cantante a tomar tal decisión. Tras la conmoción y las teorías, finalmente se ha anunciado que la artista tomó esta decisión como parte de una estrategia para reorganizar su carrera y asegurar el valor de su legado musical. Sus canciones siguen generando ingresos importantes en plataformas digitales, además de mantenerse vigentes en películas, series y publicidad.
El catálogo vendido incluye algunos de sus mayores éxitos de finales de los años 90 y principios de los 2000, como “…Baby One More Time”, “Oops!… I Did It Again” y “Toxic”, temas que marcaron una generación y consolidaron su lugar como una de las figuras más importantes del pop.
Presuntas fuentes cercanas a Spears han señalado que la venta permitiría enfocarse en el valor histórico de su música y reclamar el lugar que ha tenido su repertorio en la industria. Durante años, gran parte de los ingresos por sus primeros discos provenían de regalías relativamente bajas, y este tipo de acuerdo ofrece un pago inmediato que reconoce de manera distinta su contribución artística. Además, la cantante mantiene el control sobre su nombre, imagen y marca personal, lo que le permite gestionar directamente su identidad pública mientras otros administran los derechos de sus canciones.
Esta venta también ocurre en una etapa en la que Spears se ha mantenido alejada de los escenarios, por lo que representa una forma de obtener ingresos inmediatos mientras protege y administra su obra a largo plazo.
Figuras como Justin Bieber, Shakira, Bruce Springsteen y Bob Dylan han vendido derechos similares en años recientes, lo que ha convertido estas transacciones en una práctica habitual para quienes buscan liquidez o una reorganización de sus activos artísticos. La editorial Primary Wave ya tenía experiencia en este tipo de compras, habiendo adquirido derechos de artistas como Whitney Houston, Prince y Bob Marley, entre otros.
