El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, autorizó esta semana poner fin al despliegue masivo de agencias migratorias federales en el estado de Minnesota, luego de varios meses de operativos que generaron críticas por presuntos abusos y uso excesivo de la fuerza. El anuncio fue realizado por el zar migratorio Tom Homan, quien confirmó que la denominada “Operación Metro Surge” comenzará su retirada gradual tras recibir el visto bueno de la Casa Blanca.
La presencia de hasta 3 mil agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), la Patrulla Fronteriza y otras corporaciones se implementó tras disturbios y hechos violentos que dejaron personas fallecidas y heridas. Durante el despliegue, organizaciones civiles y ciudadanos denunciaron intimidaciones, redadas agresivas y violaciones a procedimientos legales, lo que elevó la tensión social en ciudades como Mineápolis.
Pese a las críticas, autoridades federales defendieron el operativo al asegurar que permitió reforzar la seguridad pública y mejorar la coordinación con corporaciones locales. Homan explicó que algunos elementos permanecerán temporalmente en la zona para concluir tareas administrativas y transferir el control total a oficinas regionales, mientras el resto será reasignado a otras operaciones dentro del país.
El retiro ocurre también en un contexto político complejo en Washington, ante las negociaciones presupuestales para financiar al Departamento de Seguridad Nacional, mientras la estrategia migratoria del gobierno estadounidense continúa siendo uno de los temas más debatidos a nivel nacional.
