Las autoridades de Japón mantienen alertas activas por riesgo de avalanchas tras el paso de una tormenta invernal severa que ha dejado al menos 35 personas fallecidas y cerca de 400 lesionadas, principalmente en el norte y oeste del país. El fenómeno ha provocado condiciones críticas en varias prefecturas, donde la acumulación de nieve y el aumento repentino de temperatura elevaron el peligro de nuevos incidentes.
Las zonas más afectadas son Niigata, Aomori y Akita, donde cientos de comunidades permanecen incomunicadas. En estos puntos se suspendieron clases, actividades comerciales y diversos servicios básicos ante la imposibilidad de desplazamiento.
De acuerdo con reportes oficiales, las nevadas comenzaron hace dos semanas y en algunos sectores la nieve alcanzó hasta dos metros de altura.
Ante la magnitud de la emergencia, el gobernador de Aomori, Soichiro Miyashita, declaró alerta por desastre y solicitó el apoyo del Ejército para fortalecer las tareas de auxilio, despeje de caminos y rescate de personas atrapadas en sus viviendas.
Elementos de las Fuerzas de Autodefensa de Japón y equipos de protección civil trabajan en condiciones adversas. En varias localidades, los vehículos de emergencia no han logrado avanzar por la cantidad de nieve, obligando a los rescatistas a continuar las labores a pie para llegar a las zonas más comprometidas.
La Agencia de Gestión de Incendios y Desastres informó que la mayoría de las víctimas perdió la vida mientras realizaba labores de retiro de nieve en los techos de sus casas, o tras quedar atrapadas por colapsos repentinos de grandes acumulaciones.
